Psicología positiva: ¿Qué pasa con aquello en lo que realmente somos buenos?

En el siguiente artículo podrás descubrir los beneficios que albergan la psicología positiva y la creatividad a la hora de que los adolescentes empiecen a enfrentarse al mundo más allá del aula.
Es bien sabido que los niños son esponjas y que todo lo que ven a su alrededor lo absorben a una velocidad de vértigo. Los adolescentes, además de tener esta capacidad, cuentan con cierta experiencia adicional que les permite captar ciertos matices que a los niños se les escapan.
En este nuevo capítulo de “Orientando el futuro” nos acompaña Marcos Martínez Jurado, profesor del Grado en Psicología de la Universidad CEU San Pablo y experto en psicología positiva. A la hora de hablar sobre el mundo profesional, entorno al que se van a enfrentar nuestros alumnos más pronto que tarde, Marcos Martínez comenta la importancia de una habilidad a la hora de enfrentarse al trabajo, el dominio de la inteligencia emocional. “Lo que marca la diferencia hoy por hoy, no es tanto lo que sabemos, sino cómo sabemos contarlo”, según el profesor de la Universidad CEU San Pablo, además de tener conocimientos teóricos o académicos, importante saber conectar con las personas.
La influencia de la psicología positiva
La psicología positiva es una parte de la psicología que cuenta con la particularidad de potenciar con todo aquello que tiene que ver con los afectos positivos, lo que es fundamental para tratar con estudiantes de todas las edades. Asimismo, Marcos Martínez Jurado señala que este aspecto ha sido relegado durante muchos años, dentro de la psicología general, a un segundo plano.
Según nuestro experto, el aula “es un espacio maravilloso” porque es el lugar en el que se pueden tratar las carencias y virtudes de los estudiantes. De la mano de la reafirmación de la psicología positiva viene la puesta en valor del talento. Para Martínez, el talento es aquello que se nos da bien, aquello que nos gusta y, sobre todo, aquello que nos apasiona. Por lo tanto, la psicología positiva nos ayuda a potenciar el talento de nuestros alumnos.
Por otro lado, es muy importante, a la hora de tratar con adolescentes, dejarles clara la importancia de agudizar el espíritu crítico y hacerles ver que no todo lo que sale en las pantallas es lo real o lo correcto. Los adolescentes son todavía personas muy vulnerables ante ciertos contenidos relacionados con la salud mental, los estudios o la política. Acompañarlos en este proceso educativo es una tarea compleja que, en ocasiones, se basa en el ensayo y error.
Otro elemento fundamental a la hora de trabajar con adolescentes es la empatía, tanto para tratar con ellos como conseguir que ellos la desarrollen. Esa empatía se encuentra estrechamente relacionada con la vulnerabilidad comentada anteriormente. El profesor Martínez Jurado, nos cuenta una experiencia suya en la que, cuando era un adolescente, comprendió la importancia de ponerse en el lugar del otro. Durante un voluntariado, con personas con discapacidad, tuvo que estar 24 horas sentado en una silla de ruedas. Tratar de desarrollar dinámicas similares puede surtir un gran efecto en tus alumnos. “Sin lugar a duda, la mejor forma de aprender esto es a través de la experiencia personal”, comenta el profesor del Grado en Psicología de la Universidad CEU San Pablo.
El desarrollo de la creatividad
La creatividad es otra de las herramientas que debería desarrollarse como un método de educación. Según Marcos Martínez, “las personas siempre pensamos que somos menos creativas de lo que somos”, lo cual es una cosa se nos ha podido inculcar desde pequeños, pero no es del todo así. La creatividad es lo que nos permite adaptarnos a los cambios de la vida, en palabras del profesor, la creatividad es “lo que nos va a garantizar la supervivencia de la especie”.
A raíz de todos estos temas surge una reflexión bastante interesante, no exenta de debate ni controversia, como es la reforma del sistema educativo. Pensar si la metodología actual es válida, o efectiva, para educar a las futuras generaciones. Y, por supuesto, los docentes y orientadores deben tener esa capacidad de innovación para reinventarse, adaptarse y proponer nuevos modelos.
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