• Aprender a leer su indecisión

Aprender a leer su indecisión

Aprender a leer su indecisión

Te invito a ver este video del programa Aprendemos Juntos, donde José Carlos Ruíz, filósofo y profesor nos habla de la toma de decisiones.

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Aunque el vídeo lo puedas ver más adelante, te adelanto que José Carlos habla de tener claro lo que depende de ti y lo que no. Ambas influyen en la toma de decisiones, por tanto, hacerlas conscientes es importante.

Dependen de ti:

  • Tus opiniones.
  • Tus aspiraciones. Es fundamental que sean tuyas y no “prestadas”.
  • Tus limitaciones. Conocerlas y aceptarlas.

No dependen de ti:

  • Las opiniones de los demás. Por mucho que te afecten, puedes hacer poco sobre ellas, son del otro.
  • Los afectos de los demás. Más de lo mismo. Además, los afectos aún son menos controlables que las opiniones.
  • Los logros de los demás. Alégrate por ellos, pero no intentes emularlos, imitarlos, copiarlos y mucho menos, compararte con ellos.

¿Qué hay detrás de un alumno indeciso? Seguramente hay incertidumbre, que es una forma de miedo. Seguramente hay presión de grupo, familiar o social. Seguramente, dificultad para renunciar, algo que va unido a la toma de cualquier decisión. Seguramente hay miedo al abismo, a lo desconocido, a hacerse cargo de uno mismo, a la responsabilidad que supone responder de tus acciones y de tus decisiones… Seguramente hay mil emociones, situaciones y circunstancias detrás de la indecisión, pero muchas tendrán que ver con lo apuntado.

Antes, durante o después de haber tomado una decisión, los jóvenes miran en su propio círculo de amistades (de iguales) para comparar. ¿A quién ven? A los arriesgados, a los indecisos, a los ansiosos, a los que fracasan, a los que planean mucho pero no desarrollan la acción, a los cuadriculados, a los que esperan a ver qué surge, a los pasivos, a los activos, a los que plantean soluciones insuficientes, a los que van de sobrados, a los que se quedan a medidas, a los creativos y originales, a los que funcionan en equipo, a los que van en solitario, a los juguetones y juerguistas, a los atrevidos y osados, a los racionales, a los emocionales, a los que se lo toman todo demasiado en serio, a los que se toman todo demasiado en broma… y un largo etcétera.

Una de tus principales tareas como orientador es impedir que el alumno anule su parte racional y la sustituya por la emocional. También debes evitar que ocurra lo contrario. Si lo logras, el estudiante será capaz de tomar una decisión, responsabilizarse de ella y disfrutar del resultado.

Te animo a que inviertas seis minutos en ver el video porque ayuda a entender las indecisiones de nuestros alumnos. Merece la pena.

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