¿Atentos a lo importante?

Uno de estos objetivos suele tener que ver con el tema de la atención: estar centrados en las tareas que hacemos, minimizar los elementos distractores para aumentar la eficacia de nuestro trabajo…
Sin embargo, en nuestro afán por trabajar y centrar la atención, a veces, se nos olvida algo aún más importante: ¿estamos atentos y centrados en lo que debemos estar? ¿O tenemos mal puesto el foco en ese momento y estamos dejando pasar lo que realmente es importante?

Vamos a fijarnos en esta foto. En ella se ve a un gimnasta ejecutando una prueba de salto. El salto que hace es perfecto: postura vertical recta, brazos pegados al cuerpo, piernas juntas, cabeza a la altura esperada… El salto debe ser valorado por un grupo de ocho jueces. Si les observamos, vemos que todos ellos están muy atentos y concentrados, pero en otras tareas, por lo que ninguno está observando la perfección del salto. No hay ningún indicador que nos hable de que los jueces están distraídos con algo que no tiene que ver con la competición. No hablan entre ellos, ni están mirando su móvil personal (¡ay el móvil!, ¡cuánta atención nos puede quitar!), sino que están muy centrados en las anotaciones de la prueba que están valorando. Es decir, están centrados en otra parte de su tarea. Pero ninguno de los ocho, ninguno, está viendo la perfección del salto.
Podemos trasladar lo que ocurre en esta foto a nuestro día a día y trabajarla a nivel personal, con nuestro claustro de profesores, con nuestras familias e incluso con nuestros alumnos en el aula.
A nivel personal podemos analizar, entre el trabajo inmenso de los orientadores, las veces que nos hemos centrado en situaciones del día a día en el departamento, pero que nos han quitado la atención de otras cosas que son las que realmente importan. Un mantra para este curso puede ser: que lo urgente no esconda lo importante.
A nivel de claustro podemos reflexionar con nuestros compañeros. Si en esta imagen son ocho jueces y un atleta, en nuestras aulas que estamos al revés, un profe y 25 alumnos, ¿cuántas veces ponemos la atención en el sitio erróneo? ¿Hay en mi clase algún alumno en el que nunca me fijo pero que hace cosas realmente maravillosas? O, al revés, ¿sólo me fijo en aquello que puedo ayudar a mejorar en mis alumnos, pero me cuesta ver lo que realmente hacen bien?
Con las familias también sería muy bonito poder trabajar en este sentido. Padres desbordados entre el trabajo, las tareas de la casa, las actividades de los hijos… padres tan centrados en el “hacer” de cada día, que muchas veces no son conscientes de pequeños o grandes detalles que se les presenta cada día con sus hijos: esa conversación que inicia un adolescente y que dejamos pasar porque no es un buen momento para atenderle, ese trabajo en el que tanto empeño ha puesto nuestro hijo y que no sabemos ni qué nota le han puesto…
Y, como no, con nuestros alumnos. ¿Están centrados en lo realmente importante? Muchas veces, por ejemplo, recibimos en los departamentos de orientación a familias o alumnos preocupados porque dedican mucho tiempo a trabajar, pero el trabajo es poco eficaz. ¿Realmente está bien orientado en lo que tiene que hacer?, ¿o tiene mal puesto el foco? Y en clase, ¿están realmente centrados en lo que está ocurriendo?, ¿o hay otras tareas académicas que tienen absorta su atención?
Ahora que comenzamos el curso es fundamental establecer bien el foco en aquello que realmente es importante y, una vez establecida la meta, centrarnos en ello. Ser conscientes de qué es lo que tenemos que observar nos hará ser mejor observadores. Adelante.
Comparte