• Cuando surge algo inesperado cerca de la EvAU

Cuando surge algo inesperado cerca de la EvAU

Cuando surge algo inesperado cerca de la EvAU

A veces en los centros escolares escuchamos a padres de 2º Bachillerato comentarios como: “estoy preocupada porque mi hijo ha empezado una relación de pareja, pero ya le he dicho yo que 2º no es un curso para enamorarse, sino para centrarse en la EvAU”. ¿Acaso entiende el amor de todo esto? Y es que, cuando los alumnos llegan a 2º Bachillerato parece que su vida se para y no hay nada más que un objetivo: la EvAU. Pero sólo lo parece, porque la vida sigue, siempre sigue…  

Así, en este momento del curso, nos podemos encontrar a alumnos que estén pasando por alguna situación de duelo: por un desamor, por la separación de unos padres, por el fallecimiento esperado o inesperado de unos abuelos, por la mudanza de un ser querido… Porque como decimos, la vida sigue, con sus luces y sus sombras, aunque a veces “no nos venga bien”. 

En muchas ocasiones, los alumnos ante esta situación acuden al Departamento de Orientación del centro, pero en otras muchas, se apoyan en aquellos que sienten más cercanos en su día a día: el tutor y/o los profesores que les imparten clase. De ahí que sea importante que desde nuestro departamento podamos dar cobertura a los profesores y ofrecerles alguna guía o hilos a los que se puedan agarrar para dar a los alumnos el sostén que necesitan en este momento. Estas pautas van a ir más orientadas al duelo por un fallecimiento, pero se podrían adaptar a otras pérdidas.   

  • Favorecer la vuelta a la rutina que ayuda a la estabilidad. Mantener la cabeza ocupada en otros asuntos, aunque no siempre se tengan ganas, ayuda a los jóvenes a afrontar el fallecimiento. Tan importante es evitar tomar medidas muy extraordinarias (“no vengas al colegio hasta que no estés bien”) como tener cierta flexibilidad ante la presentación de tareas y exámenes.  
  •  No magnificar ni minimizar la situación. Cuando los alumnos acuden a nosotros esperan recibir el sustento y el apoyo que no encuentran en sí mismos. La mejor manera de ayudarles es acogiendo su sufrimiento y entendiendo que las cosas, aunque desde fuera se vean de otra manera, las están viviendo lo mejor que pueden. Evitar hacer grandes dramas es tan importante como evitar quitar importancia. Sea el motivo que sea el que motiva su sufrimiento, es su duelo y desde ahí hay que acoger.  
  • Respetar su voluntad. Habrá alumnos que quieran que lo sepan sus compañeros, otros que prefieran vivirlo más individualmente. No hay fórmula ni manera correcta. Cada joven es un mundo y cada uno necesita unas cosas, y así hay que respetarlo. 
  • Ser afectivos, pero no sobreprotectores. Para superar situaciones de dolor extremo lo que más ayuda es el amor, pero siempre con cordura. Mostrar el cariño es fundamental, ahogar al alumno en él, no. Hay que mostrar disponibilidad, paciencia y afecto, pero no hacerle sentir un caso raro. 
  • Favorecer la expresión de sus sentimientos es importante. Es mejor evitar frases del tipo “no llores, ahora tienes que centrarte en la EvAU”. En cambio, se les puede ofrecer un espacio al que puedan acudir cuando necesiten exteriorizar los sentimientos. 
  • Hay que recordar que los adolescentes tienen una vivencia del duelo diferente a la de los adultos. Que sea diferente no significa que sea mala. Es importante estar pendientes de sus rutinas de sueño y alimentación, ya que es por ahí donde podemos encontrar señales de cómo están gestionando la situación.  
  • Evitar exigirles en exceso en nombre de la persona fallecida: “tienes que subir la nota de selectividad porque eso haría que tu familiar se hubiese sentido más orgulloso de ti”. Ajustar, como siempre, las expectativas a la realidad del alumno.  
  • Hay que recordar que la EvAU es el final de un camino, no la única puerta de acceso a la universidad.

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