Elegir es renunciar

Esta es la primera afirmación que se aprende cuando se habla de orientación vocacional con los alumnos. Si elijo una opción tengo que renunciar a otra, no hay más. De hecho, en la vida nos pasamos el día eligiendo: elijo despertarme a mi hora o quédame más tiempo en la cama, elijo cómo me alimento, cómo me visto, qué camino llevo para llegar al trabajo; elijo cómo vivo las cosas que me suceden cada día, elijo qué personas, actos o palabras voy a dejar que me calen y cuáles no… Elegir y respirar son las dos acciones que continuamente hacemos y, sin embargo, de las que muchas veces somos menos conscientes.
Nuestros alumnos, nuestros jóvenes también deciden en cada momento qué hacer y cómo interpretar su vida y, sin embargo, cuando tienen que optar por uno u otro camino vocacional, se encuentran en un laberinto. En los D. Orientación nos encontramos diferentes perfiles:
- Delegadores: aquellos que dejan que los demás, sus notas, sus padres, las circunstancias de la vida… Elegir es un acto de responsabilidad para el que no siempre están capacitados.
- Ambiciosos: esos que tienen su dificultad a la hora de renunciar y a los que les cuesta renunciar a una parte de sus intereses: ¿abogado y veterinario? ¿por qué no?
- Escapistas: aquellos que toman una decisión no porque sepan qué quieren hacer sino porque tienen claro de qué quieren huir.
- Dubitativos: lo que siempre piensan que tendrían que haber elegido la otra opción, dudan de sus capacidades, de sus intereses…
- Seguros: Tienen claro qué quieren, qué camino deben seguir para conseguirlo…
Sea cual sea el perfil de cada alumno, a la hora de elegir corren el riesgo de cometer alguno de estos errores:
- Buscar la elección perfecta de primeras. Muchos jóvenes piensan que aquello que se elija en este momento no tiene vuelta atrás y sufren mucha presión para que la elección que hagan sea la perfecta. Desdramatizar con ellos, ofrecerles alternativas y hacerles ver qué consecuencias tendría el tener que cambiar de opción en un futuro les puede ayudar a elegir sin tanta presión.
- Ser poco realista y justo con uno mismo, con sus capacidades, con sus gustos… Idealizar una opción y apostar por ella, aun sin tener capacidades para hacerlo es otro error que encontramos. Por eso en Orientación Vocacional cada vez se considera más importante fomentar el autoconocimiento.
- Auto-engañarse o creer que con el tiempo van a aparecer capacidades o destrezas que no se tienen. Este tipo de alumnos tiende a ser muy idealista, a no querer ver obstáculos y dificultades.
- No valorar las consecuencias. Si bien hemos dicho que cambiar de opción es viable (y mucho más frecuente de lo que puede parecer), hay que ayudarles a ver que elegir estudios no es cuestión de “probar” a ver si salen o no las cosas, sino de apostar por un proyecto de futuro.
- Ceder a la presión. Escuchar más lo que dice y opina su entorno que lo que el mismo considera que es bueno para él. Elegir sólo por agradar al resto es siempre un error. En estos casos también es muy importante trabajar con las familias para que acepten y apoyen a los alumnos a la hora de elegir.
Elegir es renunciar y esa renuncia siempre tiene un coste. Este será más o menos alto en función de lo conscientes que seamos a la hora de tomar decisiones.
Blanca Nieto Rico.
Orientadora escolar.
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