• En busca de sentido

En busca de sentido

En busca de sentido

Buscar sentido a nuestra vida es la gran tarea que nos acompaña desde que empezamos a tener uso de razón y nos planteamos el por qué o para qué estamos en este mundo. Así, se puede definir como aquello por lo que vivimos cada día, lo que da sentido a nuestra existencia. Es lo que nos hace levantarnos cada mañana para intentar encontrar la felicidad. Los japoneses lo definen con el término de Ikigai”. 

Si hablamos de Orientación Vocacional es el eje de nuestra labor como orientadores: favorecer que nuestros alumnos encuentren cuál es el sentido de su vida y elegir una opción de futuro que les ayude a conseguirla, teniendo claro que éste puede cambiar a lo largo de la vida. Uno de los motivos por los que puede cambiar es cuando nos enfrentamos ante situaciones de dolor que hacen que se tambaleen los cimientos de nuestra vida: una ruptura amorosa, la pérdida de un ser querido, una enfermedad inesperada en nosotros mismos o en alguien de nuestro entorno… Nos referimos a los momentos en los que, por las circunstancias que sea, salimos del modo “piloto automático” y nos toca “reaprender” a vivir, reorientar las velas, adaptarnos al mundo y a las nuevas circunstancias. Este tipo de situaciones provocan que los seres humanos nos replanteemos toda nuestra vida: ¿qué sentido tiene vivir ahora? ¿Qué voy a hacer a partir de ahora?  

Así podemos quedarnos enganchados en el pasado, en los “porqués”, en la pena…. Pero también podemos pensar en el futuro, en el para qué ha ocurrido esto, en cómo nos va a transformar esta situación. Como decía Víctor Frankl en su libro El hombre en busca de sentido: “Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de sus libertades humanas- la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias para decidir propio camino”. Encontrar el sentido a lo que ha ocurrido está muy condicionado por la actitud que decidamos tomar ante esa situación. No es tan importante lo que te pasa sino cómo vives y qué haces con lo que te pasa. Así Víctor Küppers dice que la actitud es lo que condiciona todo. Se puede adquirir conocimientos y desarrollar habilidades, pero lo que potencia cómo va a resolverse una situación es la actitud que se tome en cada momento. Y en las situaciones de crisis, donde todo lo aprendido no siempre vale y, a veces, nos vemos desvalidos de habilidades básicas, sólo podemos elegir qué actitud tomamos. 

Cómo vamos a vivir la vida, qué sentido vamos a dar a las cosas que nos ocurren es una elección personal y nada ni nadie puede quitar la libertad de elegir cómo cada uno vive las cosas. Elegir dónde se pone el foco dependerá de la estructura interior, de la escala de valores que cada uno tenga. La actitud tiene que ver con la fortaleza interior, con la búsqueda de nuestra felicidad, teniendo en cuenta que, cuando hablamos de felicidad, no nos referimos a una situación de ausencia de dolor o de sufrimiento. Actualmente vivimos en un momento en que parece que todo en la vida debe ser fácil, pero la vida no es así. La felicidad se encuentra cuando eres capaz de enfrentar el día a día, con sus luces y sus sombras, y ver cómo creces y aprendes de ellas.  

Edulcorar la vida de los niños o adolescentes, algo muy propio en este momento, evitar su sufrimiento, favorecer una falsa felicidad “por encima de todo” no nos prepara para una vida con sentido. Al revés. La vida tiene sentido cuando somos capaces de interpretar lo que nos pasa, acogerlo, aceptarlo y transformarlo en algo maravilloso. Porque, aunque a veces pasemos por momentos oscuros, de duda, en la que nos llenamos de desasosiego y nos planteemos todo, hay algo que es incuestionable: La vida es maravillosa y yo decido, cada día, como la voy a vivir, qué sentido le voy a dar.  

 

Blanca Nieto Rico. 

Orientadora escolar. 

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