La orientación vocacional, un camino para toda la vida

Como norma, en educación, la estabilidad laboral es alta, el movimiento de un puesto de trabajo a otro es relativo y los ascensos o desarrollos profesionales limitados. Sin embargo, ¿cuántos periplos has pasado hasta estar donde estás hoy laboralmente, querido orientador?
O quizá, no. Quizá estás donde has estado siempre y haces lo que has hecho siempre. Y todo está bien, siempre y cuando tu vida profesional te enriquezca personalmente y te haga sentir satisfecho. Pero no podemos obviar el hecho de que la vida laboral de nuestros alumnos estará llena de fluctuaciones, de cambios bruscos o suaves, de decisiones… ¿Cómo será su vida profesional? En muchos casos ni lo imaginamos porque aún no está inventado ni el trayecto ni la meta.
Por tanto, es lícito decir que la orientación vocacional es un camino para toda la vida, porque no dejaremos de cuestionarnos nunca, de resituarnos, de encontrar el lugar donde sintamos que más crecemos… Esto mirando hacia el futuro de los alumnos, pero mirando hacia el pasado cierto es que deberíamos hablar de orientación vocacional desde el principio de la escolaridad. Porque, a la postre, lo que les invitamos a preguntarse es: y tú, ¿qué quieres ser en la vida? Y esa pregunta es intensa, profunda y tiene “mucha tela que cortar”.
Los datos lo muestran con claridad. Según un estudio de McKinsey, el 78% de los alumnos no sabe qué estudiar, el 50% opta por las diez profesiones más conocidas y el 30% abandona sus estudios iniciales. A la vista de esto, urge acompañar al alumno durante toda su vida educativa y no sólo en Bachillerato o referido al ámbito universitario.
La realidad está repleta de opciones que hay que elegir a través de decisiones informadas. Cuando decides comprar un coche, recopilas datos, comparas alternativas, tienes en cuenta tus gustos personales, tu poder adquisitivo, analizas tus preferencias y tus necesidades, prevés gastos y, finalmente, te quedas con el coche que más se adapta a lo que más necesitas y quieres. Algo así sucede con la orientación vocacional. Ha de estar centrada en el acompañamiento de los alumnos, por parte de los profesionales de la educación. Y el objetivo de este acompañamiento se centrará en poder ayudar al alumno a dar todos estos pasos hasta la decisión final.
Enseñar a decidir será fundamental para afrontar todas esas otras decisiones que vendrán más adelante, en el ámbito universitario, en el ámbito profesional, en los cambios de rumbo… Un camino, sin duda, que durará toda la vida.
Comparte