• Los intereses y preferencias de unos y de otros. Padres e hijos

Los intereses y preferencias de unos y de otros. Padres e hijos

Los intereses y preferencias de unos y de otros. Padres e hijos
  • Eso no tiene salida.
  • ¿No sería mejor que siguiese la tradición familiar?
  • No puede desperdiciar su inteligencia en estudios de ese tipo.

Como orientador, ¿has oído, en alguna ocasión, frases de este tipo en boca de los padres de algún alumno? Cierto es que también se escuchan otras voces:

  • Es su decisión, nosotros le apoyaremos en lo que decida.
  • Tiene que elegir lo que a él le guste y piense qué le va a hacer feliz.
  • Lo que para ella esté bien, para nosotros también lo estará.

Los padres son una influencia fuerte en la elección vocacional de los hijos, como lo son en otros muchos aspectos de la vida. Unas veces, lo hacen, estimulando y posibilitando aprendizajes y vivencias y proporcionando modelos de identificación. Otras veces, la influencia de los padres, se expresa a través mandatos o exigencias, directos o sutiles.

Lo que realmente es bueno para los hijos es que ellos se permitan y se les permita la experiencia de elegir unos estudios cuyas tareas y objetivos principales coincidan verdaderamente con sus intereses, potencialidades y características de personalidad.

Plantear a los alumnos o ayudar a los padres a plantear a sus hijos preguntas de este tipo:

  • Preguntas orientadas a objetivos
    • ¿Qué quieres conseguir?
    • ¿Qué necesitas para alcanzarlo?
  • Preguntas de información
    • ¿Qué es lo que más te importa de esto?
    • ¿Qué te frena?
  • Preguntas de estrategia
    • ¿Qué plan necesitas/diseñas para conseguirlo?
    • ¿De qué recursos dispones?
    • ¿Qué vas a hacer?
    • ¿Cuándo?
  • Preguntas de resultado
    • ¿Qué te está funcionando bien? ¿Qué se te resiste?
    • Lo que haces, ¿te aleja o acerca a tu objetivo? ¿Qué nuevas opciones puedes crear?

Y es que con todas estas cuestiones y un montón más que a ti, que orientas, se te ocurrirán, buceamos en el interior de la persona y en lo que le mueve. Ya lo decía Neumeister: El primer paso del saber es saberse.

Veamos algunos errores comunes en los que caen los padres y que nosotros, orientadores, podemos detectar, evidenciar y reorientar:

  1. Confundir el rol. Ser padre y actuar como padre es un gran derecho y un gran deber para con los hijos. Padre y madre sólo tienen uno, amigos, profesores, compañeros… tienen muchos y su papel es otro. En la orientación vocacional, acompañar, alentar, iluminar, respetar… son grandes acciones unidas al rol de ser padres.
  2. Resolvérselo todo. Cuando se solucionan, solventan o resuelven sus problemas, el mensaje implícito que se les da, no es: “te estoy ayudando”, más bien es: “ya lo hago yo, que tú no sabes/puedes”.
  3. Los hijos, los alumnos, son más que sus notas, son más que sus estudios. En ocasiones, parece que sólo se les mide desde ahí y sólo ganan y pierden valor desde ahí. Son hijos, personas, mucho antes y muy por encima de ser estudiantes.
  4. Desear genios, soñar con que sean lo que los padres no consiguieron, idear para ellos la vida perfecta… pero, ¿es eso lo que los hijos quieren, desean y sueñan?
  5. Sobreproteger, a menudo, provoca el efecto contrario. Las plantas mueren tanto por sequedad, por falta de agua, como por encharcamiento, por exceso de agua.
  6. En ocasiones, los padres tienden a “disfrazar” la falta de trabajo de los hijos. “Está muy cansado”, “Es muy inteligente, pero le falta atención”, “Algunos profesores no le entienden” … Muchas veces hay problemas reales y hay que atenderlos, pero en otras ocasiones, se excusa la dejadez. Y a medida que crecen, han de entender la relación entre esfuerzo, dedicación y resultados, “y asumir que si han de estudiar más porque han tenido malas notas se trata de una inversión, no de un castigo”, explica María Jesús Comellas, profesora de la UAB en la facultad de Ciencias de la Educación y psicóloga especializada en las relaciones familia-escuela.
  7. Hay talentos invisibles, no tenidos en cuenta, no valorados. Importante sacarlos a la luz, es liberador.

Padres e hijos no están unos enfrente de otros, están unos al lado de otros en esto de ir dando pasos hacia el futuro cercano y lejano.

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