Vivir en estado de alerta

Ya estamos en el tercer trimestre y eso significa que el final de curso se acerca y, con él, en muchos alumnos, los nervios del ¿qué va a pasar? Esta situación genera, especialmente en los alumnos de 2º de Bachillerato, entrar en un estado de alerta y alarma que, si no se controla bien, puede ser perjudicial para ellos.
Vamos a ver a grandes rasgos la base biológica que justifica porqué esto puede afectarles. Como seres humanos, todos tenemos una capacidad biológica de responder ante una situación de alerta. El encargado de gestionar esa capacidad es el Sistema Nervioso Simpático (SNS), una parte del Sistema Nervioso Periférico, ese que se encarga de conectar el SNC con el resto del cuerpo. Este sistema se activa cuando estamos ante una situación de riesgo con el objetivo de proteger a la persona. Así, si nos imaginamos que nos encontramos ante un peligro amenazante, el SNS activará nuestro cuerpo y nos pondrá en alerta para reaccionar: activando el ritmo cardíaco, abriendo las vías respiratorias, activando el tono muscular, liberando mayores cantidades de adrenalina y cortisol… Cuando el riesgo pasa es el Sistema Nervioso Parasimpático el encargado de volver al estado de calma, de regular la vuelta a la normalidad.
Esta respuesta biológica y natural es necesaria para situaciones puntuales en las que estemos ante un peligro inminente, pero “instalarse” en ella es peligroso ya que puede provocar todo tipo de problemas para la salud física y mental. Ahora mismo, en nuestras aulas, nos encontramos un gran número de alumnos que están instalados en ese estado de alerta.
De ahí que sea fundamental enseñarles técnicas para la activación del Sistema Nervioso Parasimpático, ese que controla al Simpático y hace que volvamos al estado de calma como son:
- Control de la respiración: introducir el hábito de hacer ejercicios de Mindfulness o Meditación a diario y no sólo como “rescate” ante momentos de estrés.
- Cuidado del cuerpo: ejercicios de estiramiento diarios, masajes de zonas más afectadas, control de la postura al estudiar… Como no para el cuidado del cuerpo es importante realizar ejercicio físico, pero siempre “con cabeza”. Algunos alumnos en Bachillerato tienen la intención de dejar el deporte que practican para tener más tiempo de estudio y es un error. Seguramente esta sea la etapa en la que más necesario va a ser hacer deporte.
- Cuidado del sueño: entre 8 y 10 horas y, para que sea de calidad, sin ningún dispositivo en la habitación. ¿Y si lo tengo en modo avión? Bueno, pero está mucho mejor en otra estancia de la casa. Si lo necesito para levantarme, ¡los despertadores siguen estando disponibles!
- Cuidado de la alimentación: en momentos de agobio muchas veces se vive como un consuelo darse un homenaje: chocolate, bollería industrial… Estos alimentos se pueden considerar dopamina artificial, esa que aparentemente calma, pero no es real. Cambiarla por alimentación sana es un acierto. De igual manera es importante cuidar el cómo se come: masticar con calma, porciones pequeñas…. Por supuesto, la ingesta de agua es fundamental ya que un cuerpo deshidratado es más vulnerable al estrés.
- Control de las emociones: reírse mucho y practicar el “sonreír con la mirada”. Un pequeño truco es sonreír aun cuando no apetece mucho para engañar al cerebro y que este genere más dopamina.
- Favorecer las relaciones sociales: mantener una vida social fluida, sana, saludable, y, por supuesto, real no virtual. El afecto es generador de oxitocina y éste es el antídoto del cortisol.
- Cantar, tararear o repetir mantras. Ya lo dice el refrán: “El que canta, su mal espanta”.
- Buscar el contacto con la naturaleza: dar un paseo por el campo, sentir el aire puro en la cara, escuchar el rumor de un río…
Y a ti, ¿qué te ayuda a salir del estado de alerta?
Blanca Nieto Rico.
Orientadora escolar.
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