• ¿Cómo está afectando la posmodernidad a nuestra sociedad?

¿Cómo está afectando la posmodernidad a nuestra sociedad?

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En este nuevo capítulo de la segunda temporada de El Orientadero contamos con la participación de la periodista Almudena Calvo Domper, que reflexiona sobre la posmodernidad y su impacto en la sociedad actual, con especial atención a las generaciones más jóvenes.

Según la Real Academia Española, la posmodernidad es un movimiento cultural surgido a finales del siglo XX, caracterizado por la oposición al racionalismo, la primacía de las formas, el individualismo y una cierta ausencia de compromiso social. Este marco cultural condiciona profundamente la manera en la que los adolescentes construyen su identidad y se relacionan con el mundo.

Tal y como plantea Almudena, vivir en una sociedad donde no existen certezas sólidas, referentes estables ni conceptos universales compartidos lleva a muchos jóvenes a apoyarse casi exclusivamente en las emociones. Este contexto facilita que, desde el punto de vista social, se adopten roles adultos con rapidez. Sin embargo, esa madurez no siempre va acompañada de una vivencia interna acorde, lo que genera una paradoja significativa: se “es” adulto, pero no se “siente” como tal. Esta contradicción se manifiesta, entre otros aspectos, en la infantilización de la sociedad contemporánea.

Otro rasgo característico de la posmodernidad y sociedad actual, añade la periodista Calvo, es la construcción de la identidad a través de distintos ismos, como el nutricionismo, el ecologismo o el feminismo. El sentido de pertenencia que generan estos movimientos puede resultar valioso, pero también presenta tensiones o contradicciones internas. Esto invita a reflexionar sobre la importancia de no asumirlos de manera acrítica, sino de identificar y preservar los principios racionales que los sustentan: una alimentación saludable, el cuidado del entorno o la búsqueda de la igualdad entre hombres y mujeres, por ejemplo.

El papel de las redes sociales

Tal y como señala Almudena, “cualquiera que se adentre hoy en las redes sociales puede observar el cambio vertiginoso que estamos viviendo en los discursos y en la cultura”. La mayoría de los referentes intelectuales que siguen los jóvenes ya no se encuentran en los espacios tradicionales, sino que se hallan, en gran medida, en las plataformas digitales. En este contexto, la visibilidad y el número de seguidores adquieren más peso que la calidad o profundidad del mensaje.

El consumo prolongado de contenidos en plataformas como TikTok —a menudo sin una percepción clara del paso del tiempo— se ha convertido en una práctica habitual de la posmodernidad y sociedad actual, no solo entre adolescentes, sino también entre adultos. Según la experta, “todo nos empuja a la novedad constante, a lo efímero, a los estímulos emocionales continuos”. Esta dinámica favorece un consumo rápido de contenidos que proporcionan una sensación momentánea de alivio o desconexión, pero que no siempre contribuyen a un descanso real ni a una reflexión profunda.

Desde el ámbito educativo y orientador, comprender estos procesos resulta clave para acompañar a los adolescentes en el desarrollo de un pensamiento crítico, una relación más consciente con las emociones y un uso más saludable de los entornos digitales.

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