¿Cómo se orienta la vocación?

Se acerca uno de los momentos más cruciales para cualquier adolescente en la etapa de bachillerato: la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU). Una prueba que puede tener peso en la decisión de qué carrera universitaria estudiar y que, en gran medida, marcará su futuro profesional. Además, en este periodo (etapa de bachillerato), los alumnos escuchan de forma reiterada una palabra que adquiere un peso especial: vocación.
Según la Real Academia Española, vocación, en su tercera acepción, hace referencia a la “inclinación a un estado, una profesión o una carrera”. Sin embargo, comprender qué significa realmente la vocación y cómo orientarla no siempre resulta sencillo a esa edad.
Para reflexionar sobre este concepto y su relación con la universidad, en este episodio de El Orientadero hemos contado con Pablo Velasco, decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación de la Universidad CEU San Pablo. A lo largo de la conversación, el decano ofreció una visión clara y directa sobre la importancia de estudiar aquello que apasiona a cada estudiante.
En primer lugar, defendió de manera frontal la idea de que cada alumno luche por aquello que le gusta y le motiva. “Lo único que yo sé es que, si uno estudia lo que ama, con lo que se encuentra cómodo, va a tener unos años universitarios más plenos”, afirmó. Velasco hizo referencia a cómo cambia la forma de vivir la universidad cuando el estudiante se siente a gusto con la carrera elegida: participa con mayor interés en seminarios, se involucra en clubes universitarios relacionados con su área de estudio y asiste a actividades que enriquecen su formación académica y personal.
Pero, ¿qué supone realmente tener vocación? La vocación no implica que un alumno vaya a aprobar todas las asignaturas sin esfuerzo. Al contrario, es precisamente lo que le impulsa a esforzarse más y a perseverar en aquellas materias que se le resisten o en las que su rendimiento es menor. Es un motor que anima al estudiante a mejorar, a no rendirse y a sacar adelante los retos que aparecen a lo largo del grado.
Con frecuencia, la vocación se pone en duda cuando se analizan las salidas profesionales de una carrera. Frente a esta preocupación, Velasco fue contundente: “Ninguna carrera del mundo garantiza un empleo. Y si uno va a estudiar una carrera por ganar un empleo, se ha equivocado de lugar”. Para el decano, la universidad es, ante todo, un espacio en el que el alumno, acompañado por sus profesores, va a descubrir la verdad. Un lugar para aprender, reflexionar y desarrollar una forma crítica de pensar que será esencial en el futuro profesional. La universidad, por tanto, debe servir para afianzar las bases del conocimiento y del pensamiento crítico que luego se trasladarán al ámbito laboral.
Error o aprendizaje
Durante la sesión, Pablo Velasco abordó otro de los grandes temas que suelen generar inquietud en los estudiantes: el miedo a equivocarse en la elección de carrera y la posibilidad de cambiar de estudios una vez iniciados. A partir de su dilatada experiencia como docente, compartió el feedback de antiguos alumnos que decidieron dar ese paso. “Se les ve una cara de alivio”, explicó, poniendo de relieve que rectificar también forma parte del proceso de aprendizaje personal y académico.
Y, finalmente, surge la gran pregunta: ¿la vocación es un sueño idealizado o algo que se construye día a día? Para Velasco, no hay lugar para el idealismo vacío. De sueño nada: la vocación es pura realidad.
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